




Cuándo ya daba por perdido asistir a las carreras de Fórmula Uno, Dios se apiadó de mi, y SÍIII!! Por el módico precio de 50 euros pude disfrutar del “ambiente glamuroso, de ricos y famosos que habían llegado con sus flamantes yates al puerto de la ciudad de Valencia.
Entre nosotros, me esperaba algo más de Glam, traicionándome el subconsciente al recordar con añoranza la época dorada de Valencia y su Copa América.
Pues bien, mientras observaba el Gran Premio de Fórmula Uno desde un coqueta terraza, pasaban ante mí los famosos coches de carreras que hacían mogollón de ruido, la verdad es que lo de usar tapones es realmente útil.
La gente de la codiciada zona de las gradas, aquellos privilegiados que habían pagado unos 300 euritos, se cocían en sus aposentos al sol. Muchos eran de diversas nacionalidades y sin camiseta lucían sus barrigotas al sol, y entonaban la canción de sobreviviré!!
Hay madre qué fue del glamour de Mónaco, por dios!”.
Yo, que el día anterior no sabía qué modelito ponerme para no desentonar ni con el evento ni con Penélope Cruz o Elsa Pataki!
Por lo demás, mientras comía unas tapitas riquísimas, el resto de los mortales continuaba viendo la misma parte del circuito que yo, pero friéndose como una vulgar patata frita, teniendo que descender de las gradas para poder comer o beber algo. Ahí estaba yo, debajo de una sombrillita tomando canapés de jabugo, y croquetitas caseras, en fin…Qué dura es la vida!
Y así fue como disfrute de la Formula Uno, pese a no poder codearme con las celébrities, Qué le vamos a hacer!
Pero no lo daba todo por perdido, porque tenia que hacer una parada técnica en el aeropuerto para despedirme de la persona que más quiero, y claro que, como lo cortés no quita lo valiente, me puse manos a la obra, o más bien ojos a la obra, y así despedirme de Paulina y Colate y de la yet set, pero nada! Mi gozo en un pozo!
Tan solo algún famosillo como Asdrúbal, que la verdad, con el calor que hacía en Valencia iba tapado hasta las orejas, y parecía que venia de Siberia con tanto complemento, al estilo italiano...
Bueno, y Javier Cárdenas, que la verdad es que de famoso tiene más bien poco, pero que llamaba la atención por su acompañante femenina foco de todas las miradas, como si fuera la mismísima Naomi Campbell.
Menudo follón había en el aeropuerto, que estaba lleno hasta los topes de todo timo de fauna, chinos, alemanes, españolitos ataviados de todo tipo merchandising …menudo tráfico aéreo, muchos vuelos salieron con retraso, para variar…
Era gracioso ver como algunas hacían fotos indiscriminadamente a la Escuderia Ferrari, a la Escuderia Mc Laren, Red Bull Toro Rosso, Toyota, Renault, hasta al mismísimo Jean Todt, y todos hacían cola para el chek in, como niños educados y uniformaditos… En unos instantes el aeropuerto se convirtió en un Padok improvisado.
Fue un día diferente, muy divertido, y me lo pasé fenomenal, así que el año que viene espero repetir, y no olvidaré mis tapones!





.jpg)