29/11/2010

Con Murakami y a lo loco!

Llegó el Andy Warhol japonés a Versalles y no dejó a nadie indiferente, por su color, su simpatía y la frescura de la estética manga. La muestra "Murakami Versailles", se expondrá en el palacio hasta el 12 de diciembre. Una mezcla entre el clasicismo de la residencia real que se hizo construir en el siglo XVII el Rey Sol frente al vanguardismo de este artista nipón tan singular.


Entre sus míticas esculturas "Tongari Kun", una de las más representativas de Murakami, recuerda a personajes de dibujos animados japoneses como Pokémon o Doraemon, convirtiéndose en los protagonistas indiscutibles del Salón de Hércules, una de las salas más imponentes de Versalles, con sus mármoles y los frescos. Todo contrastes.



En el jardín, el buda dorado (Oval Buddha Gold) con sus ojos enormes cerca de "Miss ko", que parece anonadado frente a una joven rubia de estética manga de pechos y piernas exuberantes, parece invitar a entrar desde el Salón de la Guerra, al suntuoso Salón de los Espejos, símbolo del poder de Luis XIV.

Detras una de las salas se inunda de montones de flores propias de algún videojuego japonés, inmersas en un tapiz gigante, el espacio Flower Lamp.



La obra de Murakami que ha levantado reacciones de todo tipo, se compone de una veintena de obras, expuestas en los apartamentos reales y en el jardín, el Pequeño Trianon, el lugar favorito de María Antonieta, quedando al margen de la muestra, del que un día fue considerado como "Rey Sol" y de sus sucesores.





Lo cierto es, que hasta el 12 de diciembre los objetivos de numerosas cámaras inmortalizaran las obras de Murakami, en lugar de los retratos de los reyes franceses. De hecho la polémica estuvo servida antes incluso de su inauguración, puesto que el colectivo "Versailles mon amour", de los amantes del incondicionales del palacio, recogieron más de 4.000 peticiones contra la muestra.


El presidente del Palacio de Versalles, Jaques Aillagon no dudo en apoyar a Murakami y a su obra, reprochando a los críticos de atacar la muestra sin ni siquiera haberla visto. Murakami obviamente, rehusó entrar en la polémica, ya que no a todo el mundo le gusta su estilo, defendiendola como un contraste entre lo antiguo y lo moderno, aunque reconoció hallarse en una situación delicada.



Para resolverlo, apostó por dos temas le sirvieron de hilo conductor para distribuir las figuras, la huella del Rey Sol y la abundancia de los dorados. Estoy segura que a Luis XIV le hubiera gustado la obra de Murakami, ya que la función principal del palacio era que sirviera de canal de expresión de los artistas de la época. Además, otros artistas contemporáneos han asaltado el palacio en los últimos tiempos: en 2008 el estadounidense Jeff Koons y en el 2009 el francés Xavier Veilhan.



Pues bien, el 2010 ha sido el año del alegre Murakami, cuyo arte pop ha pasado por Nueva York, Fráncfort o por el Gugghenheim de Bilbao, entre otras ciudades.



Este puente de diciembre aún estáis a tiempo de viajar a Paris para disfrutar de esta novedosa exposición plagada de colorido y humor. Yo no me la perderia!